Ya vienen los Reyes Magos... Y Minnie Mousse, y Hello Kitty, y Dora Exploradora. Porque 2012 años dan para tener competencia, y mucha, en personajes por los que niños y niñas se desgañitan casi a diario, pero por los que además, a buen seguro, protagonizan gran parte de los deseos plasmados en cartas con destino a Oriente. Así que la llegada a Valladolid de Sus Majestades, como no podía ser de otra forma, vino acompañada por los juguetes más tradicionales y los más novedosos (especialmente televisivos) que a lo largo de toda la noche han ido depositando en los hogares vallisoletanos.
La de ayer fue la Cabalgata del gorro de lana y bufanda de punto, -no hay 5 de enero sin biruji-. Y aun así se antojó multitudinaria para disfrutar de un desfile protagonizado -además de por los tres Reyes Magos- por el mundo del Juguete. Cuatro muñecas gigantes, cual bailarinas de caja de música, se encargaron de abrir el desfile desde el Paseo de Filipinos. Detrás, Minnie Mousse, Hello Kitty y Dora Exploradora desataban los primeros gritos cuando se acercaban a los atónitos ojos de los más pequeños. Era solo el principio. Los villancicos de Rosana, Sergio Dalma y Phil Collins anunciaban la llegada de Melchor. Había nerviosismo. Primero la carroza que le acompañaba, la de un nutrido grupo de esos 450 niños que se han inscrito en la Casa Revilla para participar activamente en el desfile. Estos vestían de tigres, ranas y perros en una especie de cama que simbolizaba la espera de la noche más mágica del año. Y llegó él, Melchor (Marko Krivokapic, del Cuatro Rayas BM), con su barba blanca. Entonces se desató la algarabía. Niños y niñas gritando su nombre, jóvenes pidiendo caramelos y mayores saludando. No hay juguete que pueda con Melchor.
Tampoco con Gaspar, precedido por coches y aviones hinchables, el tren de los juguetes con payasos y otro más con niños vestidos de Peter Pan y Robin Hood. Gepetto, gigante, y un pinocho de carne y hueso que chocaba las manos con el respetable dieron paso -al ritmo de las notas de la charanga El Pendón- a la carroza del Juego de la Oca, la que anunciaba que Gaspar estaba cerca. Y tanto. Nuevos gritos y coros al unísono con su nombre. Gaspar lanza puñados de caramelos, tan grandes como él (Nacho Martín, jugador de baloncesto del Blancos de Rueda). Entonces mujeres y hombres sacan la bolsa de plástico, la del supermercado, y engullen el material.
La Compañía Kull D'Sac con marionetas y soldaditos de cuerda sirven entonces de transición para el más aclamado. Y ahí se aproxima Baltasar. Los ocho componentes de la compañía Musical Toys, todos ellos de Tanzania, calientan la llegada de una gran carroza con moros y un gran despertador. Baltasar se hace hueco entre la multitud. Todos lo aclaman, lo adoran. Sin incienso, ni oro, ni mirra. Solo ilusión traducida en saludos. Y Baltasar (el jugador de fútbol Razak) responde. Lo hace al amanecer, en el carro de ilusiones que representa el desvelo de los niños antes de descubrir sus regalos.
Hora y media después de la salida, Melchor, Gaspar y Baltasar llegan a la Plaza Mayor. Y saludan a una multitud que cae rendida a sus pies. No hay personaje que les pueda hacer competencia.
Recepción en el Consistorio
Antes de participar en la Cabalgata, Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente visitaron el salón de recepciones del Ayuntamiento para entregar personalmente los juguetes a más de medio centenar de niños, familiares todos de concejales, funcionarios y del propio alcalde, Francisco Javier León de la Riva, cuyos nietos también estuvieron presentes. La concejala de Cultura, Comercio y Turismo, Mercedes Cantalapiedra, hizo entonces de maestra de ceremonias para que Melchor, Gaspar y Baltasar, acompañados por sus pajes, llevaran a niños y mayores la ilusión y la magia de este día.








