Parecía que habían contratado zancudos en lugar de Reyes. Cuando iban montados en la carroza no llamaban tanto la atención, pero en cuanto pusieron pie a tierra, los más de dos metros desde la punta de las botas hasta los remates de la corona destacaban claramente sobre el resto de personas. Los Magos de Oriente llegaban ayer más altos que nunca a la ciudad de Palencia, incluso recordaban a los jugadores del Palencia Baloncesto. Melchor recordaba especialmente al norteamericano O´Leary y Gaspar al también estadounidense Leichtweis; incluso el rey Baltasar ofrecía un claro parecido con el nigeriano Diouf. Aunque supongo que no podrían ser ellos, dado que el día anterior se encontraban en Lleida disputando un partido de liga. Pero quién sabe.
El caso es que los Reyes Magos llegaron a Palencia con mucha altura, tanta, que hasta el alcalde, Alfonso Polanco, quien puede presumir de tener una buena altura, se quedaba bajito. El regidor recibió a sus Majestades de Oriente en la escalinata del Ayuntamiento, desde cuyo balcón dirigieron unas palabras a los niños palentinos, emplazándoles a portarse bien durante todo el año. «Quered siempre a vuestros padres, abuelos, hermanos, compañeros de colegio..., porque el amor es el mejor regalo que siempre podéis tener y dar», expresó Gaspar, mientras que Baltasar quiso tranquilizar a los niños asegurándoles que, a pesar de las dificultades económicas, «llegarán todos los regalos que nos habéis pedido». Por su parte, el venerable Melchor, el de la blanca barba, recordaba a los pequeños las cuestiones de intendencia, «id pronto a dormir y dejadnos un poco de comida y de agua para nosotros y para nuestros ayudantes y camellos, pues en Palencia hay muchas casas que visitar», indicó.
Los tres Magos se encontraron durante su periplo por las calles palentinas con una fastuosa recepción. Miles de personas abarrotaban cualquier rincón del recorrido, e incluso desde balcones y ventanas se les demandaba un saludo, y, por supuesto, algunos caramelos.
Aunque no eran los Reyes los únicos que arrojaban dulces y golosinas a los más pequeños. Ángeles, pastorcillos y los personajes de cuentos y dibujos animados que poblaban las diferentes carrozas que acompañaban a los Magos se encargaban también de endulzar la más ilusionante y mágica de las noches de todo el año.









