Cabalgata en Segovia

Un mágico baño de multitudes

06/01/2012 - 00:45
S. H. R.

Cabalgata de Reyes en SegoviaLos gritos, las sonrisas, los nervios y, sobre todo, la ilusión y la magia volvieron a inundar las calles de Segovia para dar la bienvenida a los Reyes Magos. Los más pequeños, protagonistas indiscutibles de la jornada, se volvían impacientes hacia sus padres, esperando una respuesta diferente a la pregunta más repetida en los momentos previos al paso de la comitiva: «¿Vienen ya?». Todo el recorrido de la Cabalgata estuvo jalonado de familias anhelantes de ver aparecer a Melchor, Gaspar y Baltasar situadas a ambos lados de las diferentes calles por las que discurrió. El buen tiempo que acompañó toda la tarde motivó que fuera una de las ediciones en la que más segovianos salieron a la calle para disfrutar del desfile de los magos.

Aparecen los primeros integrantes de la comitiva. En esta ocasión, doce zancudos de la compañía Teatro Pavana que, en la plaza de la Reina Victoria Eugenia, ante el Alcázar, desarrollaron su espectáculo 'Colores', coincidiendo con la salida de la fortaleza de los magos. Los personajes desplegaban sus enormes y coloridas alas mientras avanzaban y se acercaban hasta los niños, embelesados por la magnitud de estos danzantes.

Seguidamente, un grupo de malabaristas mostraba sus aptitudes, muchos de ellos portando elementos con fuego. Las acrobacias tampoco faltaron, al son de los ritmos interpretados por Los Batucones. Varios ángeles y un grupo de jóvenes estrellas antecedía a los carteros reales, que portaban la saca con las misivas en las que los niños segovianos trasladan a los Reyes Magos sus peticiones de regalos.

 

Y por fin, se pudo divisar la carroza de Melchor, el mayor de los tres monarcas y representante del continente europeo. Cuatro grandes ruedas posibilitaban que la docena de pajes que empujaban el aparato fueran avanzando entre la multitud, que desde todas partes pedía el saludo del rey. Escoltado por dos grandes antorchas, el mago de la barba blanca yacía sobre una recreación que toma como bases las serpientes de tonos amarillentos.

Unos metros más atrás, recibía el calor del público el rey procedente de Asia, Gaspar. Un carro con alas servía de vehículo al monarca de barba y cabellos castaños, que en ningún momento dejó de corresponder a los saludos de los segovianos, y de lanzar besos a todos los niños. La diversidad y colorido de los trajes fue en aumento con la llegada de Baltasar, representante del continente africano y de la raza negra. El más joven de los tres reyes contaba con la carroza más alta. Un gran león con melena roja inspira la composición que porta al tercer rey mago.

En la Plaza Mayor se vivió otro de los momentos más especiales. Al paso del séquito de los Reyes Magos un montaje de luces, colores y formas se proyectó sobre la tenue iluminación de la Catedral. Sin embargo, el mayor volumen de público se congregó en la calle San Juan y en las inmediaciones del Acueducto. El descenso de las carrozas hacia el monumento y el paso de cada una de ellas bajo los arcos se vivieron con intensidad. Melchor, Gaspar y Baltasar fueron poniendo pie en tierra, recibiendo el calor de los segovianos, al que correspondieron con sus saludos.

Confeti, pompas, globos y un gran ambiente mágico envolvió la subida de los tres personajes al escenario instalado a los pies del Acueducto. Después de la algarabía que acompañó ese momento, cada uno de los magos ocupó uno de los tronos colocados, para que los pequeños, que formaban una larga cola, fueran accediendo hasta ellos para enumerarles los regalos que habían incluido en su carta. Por su parte, los tres protagonistas entregaron una bolsa de dulces a cada niño, como anticipo de los presentes que han poblado esta mañana los domicilios segovianos.