06/12/2009 - 10:52
C.B.E.
La temida crisis se cuela por cualquier rendija en todos los órdenes de la vida. Y en los despachos de lotería también. Sus regidores lamentan una leve disminución del negocio, aunque esperan que en las dos semanas que restan para la gran ceremonia del salón de Loterías y Apuestas «la cosa remonte», confiesa Milagros Lago, de la Administración número 1».No es la única que ha notado la tan manida crisis. Luis Galindo, titular de la administración de Nueva Segovia, ya lo vaticinó el curso pasado. Sus malos presagios se cumplieron, hizo cuentas y al final vio cómo las ventas habían descendido un 7% respecto a otros años. Este sorteo tiene pinta de seguir la misma suerte, augura.
«Octubre y noviembre han sido flojos, aunque estos días se va dar un empujón, pero el bajón en las ventas no lo quita nadie». El diagnóstico de Mari Cruz García, vendedora de la oficina número 7 de Gobernador Fernández Jiménez viene a ser el mismo que el de sus colegas. «Llevamos años que no agotamos las ventas». El excedente tiene truco, y es que cuanto más toca y más dinero repartes, más boletos te mandan para su venta, por lo que colgar el 'no hay billetes' cada vez se hace más complicado. Es lo que tiene el idilio con la fortuna. Sin embargo, coincide con sus colegas en que este año varias empresas, bares o restaurantes que antes compraban un número para distribuir en participaciones se han apretado el cinturón. Ella tampoco para. El teléfono suena, mientras su compañera se afana por atender la cola que se estira desde la taquilla.
Raro es el mes que algún despacho no reparta un premio, por menor que sea. Da igual que sea la Primitiva, la Bonoloto, el Euromillones, la tradicional Lotería Nacional o la quiniela. Los candidatos a millonarios cada vez tienen menos manías a la hora de elegir el número. Pero las terminaciones impares, sobre todo en 5, 7 y 9, siguen siendo las preferidas por los más caprichosos. Contando la decenas, también están muy solicitados la 'niña bonita' del 15, el gafe del 13 y el erótico 69. Después también piden «números bonitos», añade Rosi. Algo muy subjetivo, aunque suelen ser billetes en los que no se repite ninguna cifra. Por su parte, Milagros confiesa que hay clientes que apuestan por los bajos, los 'ceromiles'.









