Sorteo de El Niño

El Gordo se vende en Soria pero hace millonario a un pueblo de Burgos

07/01/2012 - 11:59

Lotería del NiñoEl Niño de este año salió travieso y jugó una mala pasada a los habitantes de San Leonardo de Yagüe. La administración número uno y única de lotería de la localidad soriana vendió el Gordo, sí, pero el número de la suerte lo compraron los de un pueblo de la provincia de Burgos, Huerta de Rey, que apenas dista cuarenta kilómetros y tiene 800 vecinos. Así que la lotera Emiliana Puertas y su marido, después de atender con regocijo y mucha paciencia a los medios de comunicación, echaron el cerrojo y se fueron a celebrarlo al bar El Frontón, de Iván Izquierdo, el joven que compró las 39 series del número 71.208, el mismo que juega desde que abrió su negocio hace cinco años, y con el que ahora ha hecho millonarios a casi todos sus convecinos.

Muchos de los agraciados son veinteañeros, porque su bar es frecuentado «por la juventud del pueblo». Efectivamente, entre los nuevos ricos que brincaban, cantaban y se abrazaban en la placita que rodea el establecimiento, había alguno a quien apenas le había salido la barba y que exhibía fotocopias de ¡siete décimos! Multipliquen por 200.000 euros. «A casi todos los que les ha tocado algo están en el paro o estudiando, así que me alegro todavía más», señalaba el  hostelero antes de hacer el paseíllo a hombros al grito de «¡Se merece un monumento!». La afición a los toros en este pueblo de la ruta del Cid es ancestral y para demostrarlo ahí está la silueta del toro de Osborne, que corona el cerro Zarrazuela, el más alto del municipio. Allí también ponen el belén.

Planes

«¿Que qué voy a hacer con el dinero? Pues, a lo mejor, ampliar el negocio, yo no me quiero ir de aquí», dice muy convencido Izquierdo, sin desvelar cuánto le ha tocado. Sí señaló que al principio había comprado 40 series del número, pero que devolvió una que no se vendió. A pesar de ello, aseguró, «es una satisfacción enorme y más en momentos difíciles, que al menos un décimo haya entrado en todas las casas». Aunque eso no es exacto. Justo al lado del bar vive María Perdiguero con su familia, que no jugó porque «no es de loterías». Pero la alegría del Gordo, sostiene, es para todo el pueblo.  También ha llegado algo de la fortuna a otros pueblos cercanos como Arauzo de Miel y Doña Santos.  

Un lugar con suerte

Huerta de Rey es un municipio en el que la suerte ya se ha detenido varias veces, aunque sea más conocido en el mundo por tener el récord Guinness de nombres raros entre sus vecinos, ocurrencia que deben a un secretario municipal de finales del siglo XIX, que tiró del martirologio romano para echar una mano al cartero, que se volvía loco a la hora de repartir el correo a tanto destinatario con apellido repetido. Así que, además de tener en su haber a Evilasio, Gláfida, Filadelfo, Walfrido, Hierónides, Filogonio, Sindulfo, Burgundófora, Firmo, Aniceto, Marciana, Alpidia y Ercilio, el pueblo de Huerta ha sido bendecido nada menos que por tres 'gordos'. El anterior a este, cayó en 1999.  Aunque lo cierto es que la lluvia de millones, hasta ahora, ha lucido poco, como reconoce el alcalde, Antonio Muñoz.

En una comarca eminentemente agraria donde apenas queda tejido industrial por el progresivo cierre de empresas vinculadas a la madera, el munícipe espera que esta nueva inundación de euros sirva como revulsivo económico para la zona y motive a los jóvenes a emprender y apostar por su pueblo.

Sergio Rica es uno de estos jóvenes. Lleva un mes en el paro y tiene un décimo premiado. Su amigo Ricardo Palacios trabajaba en una cantera y fábrica de losas de mármol que cerró. Con el suyo, dice, lo que va a hacer es «quitarse media hipoteca». También la suerte ha sonreído a su primo Isidro Cámara. Y a Pili Villarreal Rica, la carnicera, que tiene tres hijas, y que comenta que su marido se enfadó porque le mandó coger dos décimos y solo cogió uno. A Mariano Gárate, que coreaba el «a por ellos, oe», lo único que le dio en pensar cuando le dijeron que tenía premio era en que tenía que «soltar las cochinas. Pero no hoy, mañana». No paraba de reír. A Belinda Molinero no le ha tocado, pero sí a su hija y al novio, «que comparten décimo», y también a sus sobrinas. «Ah, y mi padre me puso Belinda por la película», aclaró. No hay regla sin excepción.