20/12/2009 - 10:47
ALICIA PÉREZ
¡Tres mil setecientoooooooos setenta y dos! ¡El gordo, el gordo! Aquel número que cantaron las voces de los niños de San Ildefonso aquella mañana de lunes, 22 de diciembre de 1986, correspondiente al primer premio de la lotería de Navidad, del que se vendieron siete series en la entonces Administración de Lotería número 8 de Palencia (en la calle Lope de Vega) repartió 1.750 millones de pesetas en toda la provincia.El premio se distribuyó en su mayor parte a través de participaciones de 200 y 500 pesetas en el Hogar de Ancianos del barrio del Cristo, en el colegio público Ramón Carande y entre los pescaderos de la comarca del Cerrato, aunque el reparto de millones llegó también a lugares tan insospechados como el monasterio de La Trapa en Dueñas.
Aunque después han llegado premios menores y aproximaciones, aquella ocasión fue la última vez en la que el gordo descorchó sonrisas en Palencia, como antes en 1963 lo hizo en el municipio de Venta de Baños o mucho antes, en 1892, también en la capital palentina.
Pero en aquel 1986, la satisfacción y la alegría dieron paso a la indignación y al desánimo de buena parte de los agraciados, cuando Jacinto Sánchez Zambrana, que regentaba entonces el bar del Hogar del Jubilado del centro sociocultural del barrio de El Cristo, fue detenido por estafa por lo que se denominó días después «un delito contra la ilusión de las personas», como apuntaba la edición de EL NORTE DE CASTILLA. Sánchez Zambrana vendió más participaciones que décimos tenía para respaldarlas.
De todo esto hace 23 años y ya va tocando que toque de nuevo, y esta vez, en condiciones. Lo cierto es que los palentinos siguen jugando y, a pesar de aquel percance, la ilusión sigue encendida. Muestra de ello es el trajín de décimos, series y billetes en vísperas del sorteo de Navidad en todas las administraciones palentinas.
Un ejemplo. La Administración número 3 de Palencia, en la Calle Mayor, 55. A medida que se ha ido acercando la cita con el caprichoso azar, la ventanilla de la administración ha sido un no parar de clientes en busca del número millonario, aunque el ritmo de venta haya descendido en los últimos días. Una disminución que la empleada de la oficina Yolanda Fernández atribuye bien a la llegada del temporal y a las bajas temperaturas o a que el cliente ya ha gastado el presupuesto destinado a lotería. «Tenemos la ilusión de dar el gordo, porque es bueno para todos, para la ciudad y también para la administración, que así, adquiere fama», explica.
En busca de los feos
Dicen que los juegos de azar y la superstición fueron hechos el uno para el otro, por lo que el mundo de la lotería está rodeado de creencias y pensamientos mágicos. Así, mientras unos clientes optan por la terminación en 13, relacionada con la mala suerte; otros prefieren no mirar el décimo y que sean los propios administradores quienes decidan si la Diosa Fortuna se pondrá de su parte.
Además, los palentinos prefieren los números impares como el 5, el 7, el 11 y el 18. Así lo confirma Pancho Álvarez, titular de la Administración número 11, en Barrio y Mier, quien explica que hay dos tipos de clientes: los que buscan una terminación determinada y los que apuestan directamente por un número concreto. En este sentido, la clientela ya no desecha un número considerado popularmente como feo, sino que busca intencionadamente e incluso por Internet aquéllos que tienen cuatro ceros o cuatro unos, amparándose en el dicho popular de que más vale un remiendo feo que un agujero hermoso.
Los acontecimientos señalados también suelen marcar los números más vendidos para el sorteo del gordo. El 5.909, correspondiente a la fecha del primer sábado del mes de septiembre, es el número más demandado de la Administración número 11, que ha recibido pedidos del 60% de las provincias españolas a través de su página web www.loteria11.com. Una demanda que Pancho Álvarez explica por el festejo ese día de bodas, nacimientos y celebraciones familiares varias, aunque teniendo en cuenta el criterio del comprador también puede deberse a la conmemoración del Día Internacional de la Mujer Indígena o al santo de todos los bautizados Sanchos, Lorenzo Justinianos, Rómulos, Donatos y Teodoros que marca el santoral.
En Casado del Alisal está la oficina número 6, que luce en su escaparate el cartel de los premios que ha dado desde el año 1981. El titular de la administración, Manuel Arroyo, asegura que no ha percibido en ventanilla un desánimo comprador. Más bien al contrario, según destaca también Pancho Álvarez, que asegura que «la gente alberga la esperanza de que esta vez sí puede ser».
Y es que los palentinos siguen fantaseando con la fortuna e invirtiendo en el azar, más si cabe que en navidades anteriores. La provincia es la quinta de España en cuanto al gasto por habitante. Sólo son más derrochadores en Soria, Lleida, Segovia y Burgos.
Mayor desembolso
Según los datos que maneja el organismo de Loterías y Apuestas del Estado, cada palentino se gastará para el sorteo de Navidad algo más de 114 euros de media, el 14,7% más que en el 2008. Para Palencia se habían consignado 99.209 billetes, por un importe de 19,8 millones, cuando para el gordo del año pasado el desembolso alcanzaba los 17 millones de euros.
Pero suban o bajen las ventas, se noten o no las adversidades económicas, todos los loteros esperan el martes próximo, día 22, con la ilusión de regalar millones con alguno de los números que han vendido. «Me gustaría por lo menos dar el segundo premio, o si no, el Niño. La confianza está puesta y me alegraría dar el gordo, porque para Palencia sería algo extraordinario para la economía y para el comercio», asegura Manuel Arroyo, titular de la Administración número 6.
Pero no todas estas llamadas a la suerte se han quedado en la provincia, ya que son muchos los visitantes que se llevan algún décimo de recuerdo, y es habitual la escena de grupos de turistas que se escapan de alguna excursión para comprar lotería en la administración de la Calle Mayor o de Barrio y Mier y tentar a la suerte palentina. «Prefieren llevarse un décimo como souvenir o recuerdo de la ciudad», señala Pancho Álvarez, quien añade que los turistas procedentes de comunidades autónomas del norte, como Asturias y el País Vasco, tienen más tradición de jugar a la lotería; aunque desde la oficina de la Calle Mayor también se destaca la presencia de excursionistas de ciudades situadas más al su,r como Almería o Badajoz.
Aunque la inmensa mayoría de los jugadores tendrán que recurrir una vez más al sorteo de El Niño como consuelo cuando comprueben que sus boletos no figuran en la relación de los premiados; el sorteo extraordinario del próximo día 22 de diciembre es un icono más de la Navidad, una tradición como el encendido de las luces en las calles, los villancicos, las guirnaldas, el turrón o montar el belén. Que haya suerte, y también salud.









